Sunday, August 3, 2014

CINCO PASOS PARA RESOLVER LA CRISIS FRONTERIZA

Reproducido con permiso del LibertadUSA.com

http://libertadusa.com/?p=10253

July 28, 2014 por Dr. James Carafano


CBP

Dejar a un lado la política es fundamental para poder estabilizar la frontera de Estados Unidos con México, pues hay importantes intereses nacionales en juego.
Además de las preocupaciones relativas a la seguridad, la salud pública y la soberanía, la perturbación ocasionada por los flujos de la inmigración ilegal en la frontera distrae el uso de recursos que deberían centrar su atención en el evidente peligro que en este momento suponen los cárteles internacionales del crimen y las bandas cuyos tentáculos llegan desde lo más profundo de Latinoamérica hasta las ciudades del corazón de Estados Unidos.
Además, una frontera con un funcionamiento adecuado es un motor económico que crea prosperidad al fomentar el libre tránsito de bienes y servicios. Las consecuencias negativas de un caos fronterizo deberían ser de máxima preocupación para Washington. Por ello, llevar la estabilidad a la frontera debería ser su principal labor. Pero eso no se puede lograr simplemente jugando a la política para intentar sacar provecho. La resolución del problema tiene que empezar por abordar el problema mismo, no empeorarlo, así como actuar en el orden correcto.
Paso 1. La Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA) se debe derogar. El plan de actuación de 2012 del presidente para una Acción Diferida para Llegados en la Infancia, con independencia de cuáles fueran las intenciones del Despacho Oval, establece un precedente que fomenta una mayor inmigración ilegal, especialmente en el caso de los menores. Deja a quienes participan en el programa atrapados en la incertidumbre en lo que se refiere a su estatus futuro. No resuelve nada, hace que el problema se agrande y es un obstáculo para el establecimiento de una política de inmigración justa, coherente y sostenible Eliminar la DACA, por otro lado, enviaría una señal firme e inequívoca de que no hay ningún beneficio en correr hacia Estados Unidos para saltarse los pasos legales y recibir así una autorización para permanecer en el país.
Paso 2. Resistirse al deseo de echarle más dinero al problema. Abordar el reto de la frontera mediante asignaciones presupuestarias de urgencia es inadecuado. La Casa Blanca solicitó más de $4,000 millones de dólares para gastos de emergencia, pero la mayoría de los fondos solicitados harán muy poco por estabilizar la frontera. Además, exacerba la predilección de Washington por la falta de disciplina fiscal. La Ley de Control Presupuestario, “en una iniciativa por impedir que la administración y el Congreso se aprovechen de una vía de escape diseñada para verdaderas emergencias y así incrementar innecesariamente el gasto, estableció criterios para identificar las emergencias”, indicaron los analistas de la Fundación Heritage. Y el problema del presidente con la frontera no cumple con esos criterios.
Paso 3. Trabajar dentro del presupuesto y el proceso de asignaciones presupuestarias existentes. El Congreso y la administración deben en primer lugar colaborar para redistribuir los fondos apropiados con el objetivo de satisfacer las necesidades fundamentales a corto plazo. Luego, deben trabajar de manera prudente para ofrecer soluciones eficaces y sostenibles que se puedan financiar mediante el proceso de asignaciones presupuestarias regular.
Paso 4. Facilitar los traslados acelerados. Estados Unidos tiene mucha experiencia con los traslados acelerados de menores, siempre realizados de manera que les garanticen un trato seguro y humano. La ley de 2008, que se cita a menudo por restringir los traslados acelerados de menores, se pensó para combatir el tráfico de seres humanos. Esta ley jamás previó unos flujos de la escala que actualmente se están experimentando en la frontera sur. Además, aunque con la ley actual el presidente tiene autoridad para facilitar el traslado acelerado de menores, la administración parece reacia a hacer un uso completo de dicha autoridad. El Congreso podría enviar a la Casa Blanca una firme señal de respaldo a los traslados acelerados, realizados de un modo sensato y seguro, si revisase la ley de 2008. Y lo que es más importante, el gobierno debería fomentar de manera enérgica la consecución de acuerdos con otros países para el retorno acelerado de sus ciudadanos, así como una mayor cooperación con México para combatir las vías de emigración ilegal desde Latinoamérica hacia Estados Unidos.
Paso 5. Utilizar las herramientas a nuestro alcance. Abordar muchos de los desafíos que supone estabilizar la frontera es algo que se puede llevar a cabo mediante la legislación existente y con los recursos que el presidente tiene en su mano. Por ejemplo, el presidente tiene la autoridad de poder desplegar las fuerzas armadas, en particular la Guardia Nacional, a lo largo de la frontera para que éstas ofrezcan su ayuda y respaldo.
Tan importante como abordar la situación actual es pensar en hacia dónde se dirige la nación. Los principales temas, es decir, el arreglo de nuestras fronteras deshechas y nuestro fallido sistema de inmigración no requiere el impacto de un proyecto de ley integral que causaría más perjuicios que beneficios. Hay alternativas prácticas, efectivas, justas y compasivas que Washington simplemente no ha intentado. Si el presidente y el Senado estuvieran dispuestos a abandonar su exigencia de una amnistía, Washington podría adoptar una hoja de ruta para solucionar este problema que realmente abordase los asuntos clave.
En lugar de aceptar el planteamiento típico de la política de simplemente hacer “algo” para poder decir que se ha abordado una crisis, el Congreso y la administración deberían adoptar un enfoque disciplinado y no partidista que ofreciese algo más que un remedio simplón para este problema y argumentos para futuros discursos de campaña.


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